Por qué el éxodo masivo de esta semana desde Nagorno Karabaj refleja décadas de animosidad

Personas de la etnia armenia aguardan con la esperanza de salir de la región de Nagorno-Karabaj rumbo a Armenia, el lunes 25 de septiembre de 2023, en el centro de Stepanakert, Nagorno-Karabaj. (AP Foto/Ani Abaghyan)
Personas de la etnia armenia aguardan con la esperanza de salir de la región de Nagorno-Karabaj rumbo a Armenia, el lunes 25 de septiembre de 2023, en el centro de Stepanakert, Nagorno-Karabaj. (AP Foto/Ani Abaghyan)

TALLIN, Estonia (AP) -- El éxodo de personas de la etnia armenia de la región conocida como Nagorno Karabaj esta semana ha sido una imagen vívida e impactante de miedo y miseria. Las carreteras están repletas de automóviles que transportan cargas pesadas y esperan durante horas en el tráfico detenido. La gente se sienta entre montañas de equipaje empacado apresuradamente.

Hasta el jueves, más de 78.300 personas habían abandonado la región separatista rumbo a Armenia. Esa es una cifra enorme, más de la mitad de la población de la región, que se encuentra por completo dentro de Azerbaiyán.

No obstante, no es el mayor desplazamiento de civiles en tres décadas de conflicto entre Armenia y Azerbaiyán tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991.

Después de que fuerzas de la etnia armenia aseguraran el control de Nagorno Karabaj y los territorios circundantes en 1994, organizaciones de defensa de los refugiados calcularon que unas 900.000 personas huyeron a Azerbaiyán y 300.000 a Armenia.

Cuando la guerra estalló de nuevo en 2020 y Azerbaiyán se apoderó de más territorio, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados dijo que 90.000 se habían ido a Armenia y 40.000 a Azerbaiyán.

Esas cifras subrayan la intensa animosidad entre los dos países y plantean interrogantes sobre el futuro de la región.

¿CUÁL ES LA REGIÓN?

Nagorno Karabaj, con una población de unos 120.000 habitantes, es una región montañosa de etnia armenia dentro de Azerbaiyán, en el sur de la cordillera del Cáucaso.

Cuando Azerbaiyán y Armenia formaban parte de la Unión Soviética, la región fue designada república autónoma, pero a medida que se deterioró el control central de Moscú sobre las regiones remotas, surgió un movimiento en Nagorno Karabaj para su incorporación a Armenia.

Las tensiones estallaron en violencia en 1988, cuando más de 30 --aunque algunos dicen que hasta 200-- personas de etnia armenia fueron asesinadas en un pogromo en la ciudad azerbaiyana de Sumgait. Los armenios huyeron, al igual que muchas personas de la etnia azerí que vivían en Armenia. Al estallar una guerra a gran escala, las cifras se dispararon. Esa primera guerra duró hasta 1994.

Azerbaiyán recuperó el control de partes de Nagorno Karabaj, y grandes franjas de territorio adyacente que estaban en poder de los armenios, en una guerra de seis semanas en 2020, expulsando a decenas de miles de armenios que el gobierno en Bakú declaró que se habían asentado ilegalmente.

¿QUÉ PASÓ EN ESTOS DÍAS?

La semana pasada, Azerbaiyán lanzó una guerra relámpago que obligó a las fuerzas separatistas y al gobierno de Nagorno Karabaj a capitular. El jueves, las autoridades separatistas acordaron disolverse antes de finales de este año.

Los acontecimientos provocaron que las personas de etnia armenia en la región se movilizaran para abandonar el territorio.

Nagorno Karabaj y el territorio que lo circunda tienen un profundo significado cultural y religioso para los armenios cristianos y para los azeríes, en su mayoría musulmanes, y cada grupo denuncia al otro por presuntos intentos de destruir o profanar monumentos y reliquias.

Los armenios estaban profundamente enojados por un video reciente que mostraba a un soldado azerbaiyano presuntamente disparando contra un monasterio de la región. Los azeríes están muy resentidos por el saqueo generalizado por parte de los armenios de la alguna vez importante ciudad de Aghdam y el uso de su mezquita como establo para ganado.

¿POR QUÉ SE RINDIERON RÁPIDAMENTE LOS SEPARATISTAS?

Una fuerza rusa de mantenimiento de la paz de unos 2.000 efectivos fue desplegada en Nagorno Karabaj bajo un armisticio que puso fin a la guerra de 2020. Pero su inacción en la última ofensiva azerbaiyana probablemente fue un factor clave en la rápida decisión de los separatistas de ceder.

En diciembre, Azerbaiyán comenzó a bloquear la única carretera que va de Nagorno Karabaj a Armenia.

Los armenios criticaron amargamente a las fuerzas de paz por no cumplir con sus órdenes de mantener la carretera abierta. El bloqueo provocó una grave escasez de alimentos y medicinas en Nagorno Karabaj. Organizaciones internacionales y gobiernos pidieron a Bakú repetidamente que lo levantara.

Rusia, que libra una guerra en Ucrania, parece no poder o no querer tomar medidas para mantener la carretera abierta. Eso quizá persuadió a los separatistas de que no obtendrían apoyo cuando Azerbaiyán lanzó su ataque relámpago.

Las fuerzas de Nagorno Karabaj eran pequeñas y estaban mal abastecidas en comparación con las de Azerbaiyán, gracias a los crecientes ingresos petroleros de ese país y al apoyo de Turquía.

¿QUÉ DEPARA EL FUTURO?

De acuerdo con la tregua de la semana pasada, Azerbaiyán "reintegrará" el territorio de Nagorno Karabaj, pero los términos para ello no están claros. Bakú ha prometido repetidamente que se respetarán los derechos de las personas de etnia armenia si permanecen en la región como ciudadanos azerbaiyanos.

Esa promesa no parece haber tranquilizado a casi nadie. Aunque el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, anunció la semana pasada que no veía ninguna necesidad inmediata de que los armenios se fueran, el jueves dijo que preveía que no quedará ninguno en Nagorno Karabaj dentro de unos días.

Las personas de etnia armenia en la región no confían en que Azerbaiyán las trate de manera justa y humana ni les conceda la posibilidad de ejercer su idioma, religión y cultura.

Sin una fuerza de mantenimiento de paz internacional o policial en la región, es casi seguro que estallaría la violencia étnica.